Martes, 18 de junio de 2013
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Pronunciamiento: Puntos de Convergencia de Organizaciones de la Sociedad Civil de América Latina ante y más allá de Río+20

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20/06/2012 ]
Puntos de Convergencia de Organizaciones de la Sociedad Civil de América Latina
ante y más allá de Río+20
Las organizaciones de la sociedad civil de países de América Latina integrantes de “Construyendo Puentes”, -espacio articulador comprometido frente al Cambio Climático y el futuro de nuestro Planeta-, compartimos los siguientes planteamientos y recomendaciones en torno a la Cumbre de las Naciones Unidas de Río +20:
1.Balance a 20 años de Río 92:
Estamos muy lejos del “desarrollo sostenible” acordado en la “Cumbre de la Tierra”. Las brechas sociales y el deterioro del medio ambiente son cada vez más alarmantes. Aunque en diversos países ha habido una mejora en el índice de desarrollo humano (IDH), la inequidad en la distribución de los ingresos ha aumentado y América Latina sigue siendo la Región más desigual.
El Calentamiento Global (CG) y el Cambio Climático (CC) actual constituyen la más grave amenaza que ha encarado la humanidad en toda su historia. Sin embargo, las negociaciones internacionales y las Conferencias de las Partes de la Convención de Naciones Unidas para Cambio Climático (COP´s) caminan a paso de tortuga. Si no se toman YA medidas drásticas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y si no cambiamos el paradigma civilizatorio capitalista que han originado el CG y el CC los daños sobre la vida en el Planeta serán catastróficos.
Tal como lo señala el reciente Informe del Panel de Alto Nivel sobre Sostenibilidad Global del Secretario General de la ONU “los pueblos del mundo no tolerarán la continua devastación ambiental o la persistente desigualdad que ofende profundamente los principios universales de justicia social”.
De la 17ma Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático, COP17-Durban, en 2011, salió como resultado la llamada Plataforma de Durban, que busca establecer una fase de diálogo para la preparación del segundo acuerdo de compromisos que permita continuar el Protocolo de Kioto, que culmina su período el 31 de diciembre del 2012. En esta Plataforma de Durban, ha quedado claro que los países industrializados y emergentes nos condenan a un peligroso calentamiento global de más de 2 grados centígrados poniendo en riesgo al planeta y a las generaciones futuras, dilatando más el tiempo sin fijar las cifras para las reducciones de emisiones ni los recursos necesarios ya prometidos para que los países en desarrollo puedan actuar enfrentando el Cambio Climático.
2. Necesitamos Otra Economía, no la misma pintada de verde:
Los pueblos no queremos una economía “marrón” que contamina y destruye el medio ambiente y por eso expresamos nuestro rechazo frente a la actual propuesta de Economía verde que, aunque propone algunas medidas necesarias, como el uso de energías renovables y la incorporación de criterios ambientales en los diferentes sectores económicos, en lo fundamental sigue apostando por un crecimiento económico sin equidad ni consideraciones en derechos Humanos, en especial aquellos de los más pobres y políticamente marginalizados, en especial mujeres y pueblos originarios. Además la versión de Economía Verde planteada por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) facilita la mercantilización de la naturaleza, a través de los “servicios ambientales” y el “capital natural” que pretenden vender las funciones de la naturaleza en nuevos mercados especulativos, con el riesgo de entregar mayor poder y control a los grandes actores económicos.
Demandamos y trabajamos por una nueva economía con justicia social y ecológica basada en el respeto a los derechos humanos y los derechos de la Madre Tierra, para lograr una convivencia sostenible con la naturaleza y la distribución equitativa de la riqueza. Una economía con patrones de producción, intercambio y consumo que se mantengan dentro de los límites de la capacidad de carga del Planeta, garantizando la conservación de la biodiversidad y los ecosistemas de los cuales formamos parte. Se deberá revalorar el conocimiento y la sabiduría de los pueblos indígenas como aporte y herramienta para la conservación y protección de la Madre Tierra.
La sociedad civil mundial ya trabajó propuestas alternativas basadas en los principios del Vivir Bien en armonía con la naturaleza y respetando los derechos de la Madre Tierra en la Cumbre de los Pueblos sobre Cambio Climático de Cochabamba (Tiquipaya, 2010).
Además de apoyar la continuidad del trabajo sobre estos acuerdos como base, exigimos una economía con un sistema financiero internacional reformado que regule los flujos financieros, se rija por la justicia tributaria y se avance en el desarrollo de propuestas para la gradual eliminación de los subsidios a los combustibles fósiles. Es urgente establecer mecanismos financieros reales por ejemplo, el impuesto a las transacciones financieras.
Terminar con los subsidios a los combustibles fósiles al tiempo que se garantice el acceso a la energía para proteger a los grupos más vulnerable en la transición a un desarrollo sustentable tiene que ser prioritario. La reforma de los subsidios debe ser diseñada para cambiar a un modelo de eficiencia energética y energías renovables limpias (excluyendo plantas de carbón, energía nuclear y generación hidroeléctrica de gran escala).
3. Requerimos una gobernanza ambiental con legitimidad y eficacia:
Las Naciones Unidas constituyen la instancia máxima de gobernanza para la convivencia universal, sin embargo para hacer frente a los retos del siglo XXI requiere dotarse de mayor legitimidad y eficacia.
Para ello, es urgente que la ONU avance en su transformación haciéndose capaz de recoger en sus decisiones el clamor de la ciudadanía global, contando con canales reales de participación en el diseño y construcción de propuestas.
Es importante contar con un mecanismo de cumplimiento y sanción para garantizar la aplicación de los acuerdos.
4. Recomendaciones generales:
4.1. Los Gobiernos de América Latina, más allá de diferencias ideológicas, deberían actuar unitariamente en el marco de Río+20 potenciando los actuales espacios de integración regional y subregional para proponer que la Cumbre declare la existencia de una situación de emergencia ambiental global y que se tomen acuerdos vinculantes de reducción drástica de emisiones de gases de efecto invernadero en los países industrializados y de esfuerzos concretos para evitarlas en los países de economías emergentes. La Cumbre también debe concretar mecanismos para que se cumplan los sucesivos compromisos de financiamiento pendientes desde Rio92.
4.2. Asimismo ante esta situación de emergencia ambiental, Río+20 debe acordar la defensa de los ecosistemas frágiles prohibiendo actividades extractivas que amenacen la integridad y función de los ecosistemas, en especial la extracción de petróleo en el mar, y otros ecosistemas tales como los glaciares, las cabeceras hidrológicas de montaña y los páramos; lugares que deberían declararse intangibles para las actividades extractivas. Asimismo establecer vallas ambientales y protección a los Bosques Tropicales como parte del patrimonio ecológico universal.
4.3. No se debe dar marcha atrás sino por el contrario establecer la inmediata aplicación del principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas adaptadas al contexto global que hoy presenciamos y siempre teniendo en cuenta la responsabilidad histórica de las partes.
4.4. Rio+20 debe considerar la dimensión cultural, además de la económica, social y ambiental, lo que implica el reconocimiento a los derechos de los diferentes pueblos y el respeto a la interculturalidad.
5. Respecto a la problemática de Cambio Climático proponemos:
5.1. La crisis climática nos exige encontrar alternativas a la actual matriz energética y a los patrones de producción y consumo vigentes. Se necesita un cambiar las causas estructurales promovidas por el sistema capitalista priorizando la justicia social y armonía con la naturaleza, donde las políticas para enfrentarnos al Cambio Climático no estén bajo el control de los países desarrollados y beneficien a las transnacionales.
La producción y el acceso a la energía deben ser descentralizados y no estar en manos de las transnacionales.
Los mercados de carbono a través de Mecanismo de Desarrollo Limpio y proyectos pilotos de REDD+ no han reducido las emisiones de los países desarrollados y les permiten comprar certificados para seguir contaminado el planeta, además de afectar a los derechos y territorios de los pueblos indígenas y comunidades locales.
Proyectos de mitigación y adaptación (ej. energías renovables) en territorios indígenas y comunidades campesinas y rurales requieren el consentimiento libre, previo e informado de sus poblaciones
5.2 Los gobiernos deberán tomar decisiones y acciones concretas para: a) evitar que la temperatura del Planeta se eleve por encima de 1,5º C, fijando los países industrializados metas de reducciones domésticas de no menos de 25-40% en el 2020 respecto a las existentes en 1990, tomando en cuenta las recomendaciones del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), b) cumplir con los sucesivos compromisos de financiamiento y apoyo tecnológico pendientes desde Río 92, c) establecer mecanismos para que los que han generado pasivos ambientales asuman la restauración de los ecosistemas con las debidas sanciones en caso de incumplimiento. d) Aplicar el principio precautorio que exige tomar medidas para evitar un posible daño ambiental.
5.3. Se deberá finalizar la creación del Fondo Verde Climático, el cual deberá ser suscrito en el marco de las Naciones Unidas, a fin de canalizar fondos públicos, predecibles y significativos desde los países industrializados para los países y las comunidades afectadas por el cambio climático. Su funcionamiento debe ser equitativo, transparente, agil y democrático , bajo responsabilidad de CMNUCC y no de las Instituciones Financieras Internacionales garantizándose que sus operaciones beneficien a las comunidades afectadas.
5.4. Se deberá implementar un impuesto a las transacciones financieras sobre las operaciones con acciones, divisas, derivados y otros activos financieros, que permitan financiar la lucha climática.
5.5. Se deberá exigir una vía de transición energética que apunte enteramente a fuentes renovables, reduciendo a mediano y largo plazo la dependencia energética del petróleo, para la reducción de los gases efecto invernadero principalmente el CO2. Demandamos que en América Latina los beneficios generados por las energías renovables reviertan en las comunidades que aportarán sus recursos tales como agua, geotérmia y otras.
5.6. Se deberá establecer una Corte Penal Internacional del Medio Ambiente que fiscalice y penalice a los países y actores responsables de los desastres y delitos ambientales, por ej. derrame de petróleo.
5.7. Fijar un segundo periodo de compromiso a partir del 2013, que incluya los objetivos y las metas de reducción de los gases de efectos invernadero, que sea ambicioso y legalmente vinculante, y que entre en vigor a partir del 2015, que es el plazo máximo expresado por el IPCC para comenzar a reducir las emisiones.
Río de Janeiro, 20 de Junio 2012
Iniciativa CONSTRUYENDO PUENTES
Email: const.puentes@yahoo.com
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