Cordillera Blanca, en Áncash. (Foto: AFP)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bernard Francou es pesimista sobre el futuro. Para este glaciólogo francés, el cambio climático está llevando al planeta a un escenario de mucho riesgo. Por eso se dedica a estudiar los glaciares, pues opina que ahí está la clave para entender las variaciones del clima. Estuvo en el Perú como parte del I Congreso Internacional del Cambio Climático y sus Impactos.

— ¿El panorama es crítico?

Estamos en una situación muy preocupante. Consideramos que desde 1975 el Perú ha perdido aproximadamente el 50% su cobertura glaciar. Esto impacta en la disponibilidad del agua, que en cierta medida proviene de los glaciares. El panorama es también alarmante porque no hay evidencias de que las lluvias hayan aumentado durante este mismo período.

— ¿Los glaciares son la principal fuente de agua potable?

No hay que exagerar. En el Perú no hay estudios muy precisos sobre el porcentaje de agua que proviene del derretimiento de los glaciares. En Bolivia sabemos que más o menos el 15% o 16% del agua que abastece las ciudades de La Paz y El Alto viene de los glaciares, pero llega casi al 30% durante la temporada seca. Y es que regulan el régimen hídrico. Si siguen desapareciendo, algunos ríos no tendrán agua durante gran parte del año.

— ¿El calentamiento global derrite un glaciar como si se tratara de un cubo de hielo?

No es así. El glaciar no puede derretirse directamente por lo que llamamos el calor sensible. La principal fuente de energía que provoca el derretimiento es la luz. Pero cuando el glaciar tiene una gran capa de nieve refleja entre un 70% y 80% la luz que recibe. Al aumentar la temperatura crece el límite entre la nieve y la lluvia; es decir, llueve a una mayor elevación. Esta precipitación alta barre la cobertura de nieve y deja una capa de hielo gris. Sin su protección, los glaciares absorben hasta un 50% de la energía de la luz.

— ¿Cuánto se ha elevado la temperatura en el país?

Las investigaciones muestran que en el Perú desde los años 50 la temperatura subió un grado. — Un solo grado puede parecer insignificante. Un grado quiere decir que el límite entre nieve y lluvia sube casi 200 metros. Parece poco, pero sus consecuencias son considerables.

— El Acuerdo de París propone limitar el aumento de la temperatura global a dos grados.

Con un aumento de dos grados, adiós al glaciar Huaytapallana en Junín. En la cordillera central ya no habría glaciares. Los Alpes prácticamente desaparecerían. Se perdería el 80% de los glaciares andinos. Si te quedas sin glaciares, te quedas sin agua durante la temporada que no llueve.

— Pero la falta de agua no es el único peligro.

Está el riesgo de los desastres. Por ejemplo, hemos detectado que el glaciar Artesonraju, en Áncash, ha generado una nueva laguna. Esto es peligroso porque más abajo está la laguna Artesoncocha, y más abajo la laguna Parón. Junto con los especialistas que trabajamos en Huaraz hemos acordado que es necesario hacer un seguimiento muy estrecho de esta nueva laguna para ver si hay amenaza de desborde. Si esto ocurre, habrá un efecto en cadena que podría causar que las otras lagunas se desborden también. Este tipo de accidentes podría volverse más frecuente.

— ¿Construir represas sería una solución?

Se pueden hacer represas. Pero aquí en el Perú es difícil debido a los sismos. Si tú haces represas arriba de ciudades importantes, corres el riesgo de que un terremoto las quiebre y se libere toda el agua almacenada. Pero el Perú tiene una larga experiencia vigilando lagunas peligrosas. Se debe bajar el nivel a través de zanjas o túneles: es una medida efectiva.

— ¿Puede un glaciar recuperarse de forma natural?

Cuando se presenta el fenómeno de La Niña la atmósfera se enfría dos grados. Durante este período el glaciar va a formar una fuerte cobertura de nieve hasta su parte baja; por lo tanto, va a derretirse menos. En Ecuador, el glaciar Antisana aumentó en 50 metros su masa a causa de este fenómeno.

Fuente: El Comercio