OPINIÓN: Coronavirus y cambio de rumbo

OPINIÓN: Coronavirus y cambio de rumbo

Por Rocío Valdeavellano, Integrante el Capítulo Peruano y del Comité Internacional del Movimiento Católico por el Clima

El arzobispo de Lima, Carlos Castillo, nos ha dicho que después del coronavirus no podemos volver a la “normalidad” anterior. La Ministra de Economía, Ma. Antonieta Alva ha señalado que “ esta crisis  sin precedentes  exige tomar medidas sin precedentes.”. Ciertamente, la situación que estamos atravesando nos invita al cambio para construir una realidad social y ecológicamente diferente. Las enormes  desigualdades existentes , la vulnerabilidad y pobreza de muchos peruanos, se ha hecho más visible. Al mismo tiempo, la paradoja de cómo las medidas tomadas contra el Coronavirus  – y no la voluntad política de  cumplir con el Acuerdo de París sobre Cambio Climático -están beneficiando al medio ambiente, resulta notoria a nivel mundial y en el Perú.

Hoy es indispensable la  unidad nacional en la suma de esfuerzos para atacar el coronavirus. Y extrayendo lecciones de esta situación, nos corresponde encarar hacia adelante la otra gran emergencia  que amenaza la sobrevivencia en la Tierra: la  emergencia climática. Ello implica una acción concertada a nivel internacional al mismo tiempo que atrevernos a impulsar una audaz transición ecológica  a nivel nacional.

A todos nos preocupa la indispensable reactivación económica. En el contexto mencionado, ésta requiere alejarse de “volver a lo mismo” y nos llama a un cambio de rumbo.

De alguna manera, las iniciativas que está impulsando hoy el Gobierno desde el punto de vista social, ya nos indican la prioridad que debe tener la creación de condiciones de vida dignas generando políticas redistributivas. En ese sentido, es urgente incrementar  la inversión pública para lograr infraestructura y servicios de salud, saneamiento y educación accesibles a todos. Pero también apoyar la agricultura familiar que garantiza la alimentación de los peruanos. Y los programas de empleo. Y las medidas de justicia  tributaria para que quienes tienen más paguen más y para que grandes empresas no eludan pagar impuestos. Ello, entre otras iniciativas .

Es urgente  la elaboración colectiva de un plan de reactivación económica basado en   una perspectiva de transformación  ecológica: buscando crecer en empleo e inversión en sectores y con formas ecológicamente sostenibles.

En primer lugar, recordemos que la principal causa de emisión de gases de efecto invernadero (causa directa del Calentamiento Global y el Cambio Climático) en el Perú es la deforestación. Debido a la liberación de carbono que ésta implica, genera casi el 50% de nuestras emisiones.

Por tanto, se requiere  redoblar esfuerzos para defender nuestra “Querida Amazonía”, tal como la nombra el Papa Francisco en su reciente exhortación. Y esto ha de hacerse con los históricos cuidadores de los bosques : los pueblos amazónicos . Con ellos será posible diseñar diversas formas de reactivar la economía en sus territorios, sin deforestar.

Esto supone convergencia en la acción entre el Ministerio del Ambiente y el SERFOR del Ministerio de Agricultura, fortaleciendo sus funciones y evitando ceder a las presiones de intereses vinculados con la tala ilegal.

Otro tema a encarar sin evasiones es el de detener el extractivismo depredador.  Los científicos han advertido que gran parte del petróleo que existe bajo tierra NO deberá ser extraído . Constatamos que ello requerirá  conquistar  acuerdos ¡  vinculantes ! desde las Naciones Unidas que sólo se lograrán por una amplia presión ciudadana global. Pero ello no debe ser motivo para no actuar ya con firmeza desde el Perú. No estamos planteando “cero” extracción de petróleo hoy. Pero sí establecer tendencias decrecientes en su extracción y crecientes en la implementación de una nueva matriz energética  con energías renovables. Desde el punto de vista económico, alguien proponía financiar éstas con parte de los ingresos públicos provenientes del petróleo.

Frente al extractivismo depredador, planteamos transitar a una extracción selectiva:  Tanto en cuanto a su magnitud  como en cuanto a los lugares donde  se realice. Nuestra economía requiere bajar su proporción de dependencia de la actividad extractiva   y ésta debe dejar de realizarse en lugares  y de maneras que afecten los ecosistemas ( Amazonía, zócalo continental, glaciares…) y la salud de las personas.

Tanto en petróleo como en minería, contar con la licencia social por parte de las comunidades del territorio implicado es indispensable.

Está pendiente trabajar la propuesta de una nueva Ley General de Minería. Ella tendría que contener, entre otros, los aspectos mencionados. Nos preguntamos si  no sería posible apuntar a que el Perú procese algunos minerales y éstos se  exporten  con valor agregado y no como simples materias primas .

Un  transporte público masivo y eficiente junto al desincentivo al uso de vehículos particulares es otro rubro significativo. La Ministra del Ambiente declaró hace poco al país la enorme reducción de contaminación del aire en Lima Metropolitana a partir de las medidas de aislamiento dictadas frente a la pandemia del Coronavirus. Resultaría irresponsable no extraer las lecciones correspondientes a futuro. Por otra parte,  la creación de condiciones más favorables (ciclovías, regulaciones) para promover y facilitar el uso de bicicletas se impone.

En lo referido a la Agricultura Ecológica, recordamos a nuestro ex primer Ministro del Ambiente Antonio Brack, quien vaticinaba el gran potencial del Perú al respecto.  Pero todavía ella no constituye una de las prioridades nacionales…

Junto a todo lo mencionado, nuestra gastronomía, la recuperación de conocimientos ancestrales, el turismo sostenible, la inversión en ciencia y tecnología, entre otras, pueden ser parte de una diversificación económica y con creatividad, de la  reactivación con reorientación .

Sugerimos a los y las economistas con sensibilidad social y ecológica, desarrollar propuestas concretas brindando sus valiosos aportes  en esta  perspectiva . El país los necesita!

El papa Francisco, en la Encíclica Laudato SI, difundida  el año 2015 y dirigida a la humanidad entera, nos convoca a un cambio de paradigma que transforme las formas de producción, distribución y consumo vigentes.  Ya no podemos continuar con los estilos de vida actuales. Está en riesgo la sobrevivencia en el  Planeta . No son dos crisis disociadas sino una crisis a la vez social y ecológica. Ante ello nos llama a encarar tanto los síntomas como sus causas . A superar la inequidad y la depredación de la naturaleza. A escuchar el grito de la Tierra y el grito de los Pobres.

Este es el sentido que asume hoy  la celebración de nuestro Bicentenario.

 

Lima, Marzo de 2020