Trinidad Sánchez: “HAY UNA GRAN NECESIDAD DE HACER CAMBIOS”

Trinidad Sánchez: “HAY UNA GRAN NECESIDAD DE HACER CAMBIOS”

El Centro Ecológico “La Lombriz Feliz” es una muestra de esfuerzo y alternativa comunitaria frente a los problemas de la contaminación ambiental. Un esfuerzo liderado por mujeres con historias personales como la de Trinidad Sánchez.

María Trinidad Sánchez Barriente es vecina de San Juan de Lurigancho. En el 2014 trabajaba en el área de logística de una ONG; sin embargo, las distancias entre su trabajo y su casa y las actividades que demandaba su vida familiar la llevaron a tomar la decisión de dejar su trabajo.

Es entonces cuando aparece en su vida el Centro Ecológico “La Lombriz Feliz” por la amistad con su directora Mary Nieto y la parroquia Nuestra Señora de la Paz. “La Lombriz Feliz” es un esfuerzo que inició en 1991 cuando vecinos de San Juan de Lurigancho, con el apoyo de la parroquia y cooperantes alemanes decidieron afrontar el problema de la basura e iniciar un proyecto de criar lombrices para obtener abono orgánico.

Se ha calculado que en San Juan de Lurigancho se generan alrededor de 970 toneladas de residuos sólidos al día, que cuando terminan en botaderos se convierten en focos infecciosos. Es por ello que desde que iniciaron sus actividades han capacitado a las familias de diversos sectores para organizar y seleccionar su basura y entregarla al “hombrecito verde” como llaman al trabajador del centro ecológico que recoge la basura y la lleva para ser convertida en humus de lombriz, un abono orgánico valioso.

Trinidad comenzó a trabajar con ellas haciendo lo que sabía, organizar la logística, pero con el paso del tiempo, fue involucrándose cada vez más, aunque como ella misma afirma, no fue fácil “me costó un poco porque yo venía de trabajar en temas logísticos en una ONG y ahora tenía que trabajar con la basura, tienes que creértelo y convencerte que lo que estás haciendo te gusta”.

Eso la llevó a interesarse más por la ecología y la necesidad de hacer algo “En ese momento tenía información básica sobre la situación del medio ambiente, sobre las cosas que yo debía hacer, sabía que el planeta está contaminado, que a la gente todavía le cuesta no tirar la basura, tu cuidas lo tuyo, pero más allá no, pero cuando te metes y comienzas a escuchar informes, cifras y en general que el planeta está colapsando, es como recibir un balde de agua fría y te dicen ¡despierta tienes que hacer algo!”.

En seis años que viene trabajando con “La lombriz feliz” ha comprendido que es muy importante trabajar con la comunidad “Somos 4 mujeres activas y dos señoras que nos apoyan esporádicamente. Pero hacemos cosas, es básico trabajar con la gente, que sepan lo importante que es organizar la basura”.

Ahora Trinidad sabe que estas acciones son necesarias, ella misma siente que en este tiempo ha ido aprendiendo y mejorando, reflexiona sobre esto casi con nostalgia, porque recuerda que todo empezó viéndose forzada a dejar su trabajo. Ella tuvo suerte, pero ¿cuántas mujeres que se ven forzadas a lo mismo tienen luego las mismas oportunidades?

“He crecido en este tiempo, tengo más seguridad, me siento contenta con lo que hago, ahora dicto talleres cosa que antes no haría, tengo más confianza y me siento mucho más segura, “La lombriz” me ha ayudado bastante. Agradezco porque no es solamente llegar a un trabajo y cumplir, sino a veces hacer algo más, ya no solamente trabajo por un sueldo, sino porque me gusta lo que hago. Hago cosas adicionales porque realmente hay una gran necesidad de hacer cambios”

Es consciente que hay todo un trabajo reconocido por todo lo que hacen desde “La lombriz feliz” y que en todos estos años son parte de una suma de colectivos que buscan “echar a rodar el coche” y que como institución tienen todavía retos “Queremos crear una cultura ambiental en los pobladores, que se entienda que tenemos un solo planeta y lo estamos agotando”.

Finalmente, Trinidad nos deja un mensaje de lucha, ecológico y de esperanza para las mujeres en este 8 de marzo “A las mujeres les diría “ámense, son poderosas, nadie tiene que decir lo contrario y podemos hacer muchas cosas, ese chip que nos han puesto en algún momento de “eres mujer no puedes o no debes” esas son cosas del pasado, ya fue. Somos mujeres que podemos hacer de todo, mujeres luchadoras, muy capaces, pero sobre todo hay que aprender a ser felices, uno vive entre el trabajo, la casa, la familia; pero aprende a ser feliz tienes que disfrutar tu vida, ese es el mensaje, disfruta tu vida”.